Crianza,  Salud

Iniciando el viaje de la maternidad: 3 errores a evitar

Llegue al mundo de la maternidad sin haber cargado nunca antes a un bebé, sin haber cambiado un pañal y sólo con la información de que yo había sido amamantada, pero nada más.
Y entonces me vi programando una cesárea innecesaria, usando chupo,  y tratando de que mi primogénita se acostumbrara a dormir en su corral que porque o sino se me dañaría el matrimonio si la metía a mi cama.
👌🏽Primer error: Dejarme llevar por el ginecólogo y programar una cesárea. Este hombre me vendió dicha invasiva cirugía como lo más seguro del mundo, y con argumentos tan horribles como que la vagina quedaba gigante e inservible para disfrutar la sexualidad si se sometía a un parto vaginal. Lo bueno es que yo a mis 25 años y creyendo ciegamente en él, que me había atendido por años, a las 38 semanas interrumpí mi embarazo y traje de la peor manera a mi primera hija. Aún recuerdo la escena y lloro, porque ella estaba ahí, desubicada, lloraba sin cesar y yo desconectada totalmente con una niña en brazos que me habían presentado de repente como mi hija, sintiéndome la peor porque no flotaba en amor como me decían que me iba a pasar en esos instantes. Por su puesto, después fue que entendí que no era el día en que mi hija quería venir al mundo y yo no le di chance a mi cuerpo ni siquiera de liberar la hormona del amor, oxitocina.
Hoy en día a toda la que me pueda leer o escuchar le diré que siempre apunte a un parto natural, no solo vaginal; sino libre en la medida de lo posible de intervenciones humanas, que no crea a ciegas en el primer doctor que la sentencie a cesárea con razones sin sentido y que de paso lea por su cuenta excelentes recursos que se encuentran incluso en la web, para que pueda tomar decisiones sobre su parto a consciencia e informada.
👌🏽Segundo error: Tratar de que mi hija se acostumbrara a dormir sola en su corral. Debo decir al respecto que este fue uno de los primeros consejos de mi madre y todas mis tías,  ( que no son pocas) ellas muy bienintencionadas y con su enfoque machista de: “Mija no permita que su esposo se aburra por la llegada de los hijos, ni se le ocurra meter a la bebé en la cama” y yo nuevamente creyendo y desinformada, pase noches eternas llorando al tiempo con mi hija, porque se quedaba dormida en mi teta en la cama y yo con el afán de pasarla en vez de dormir también, y ella a llorar en cada intento. Literalmente era una mombie, no dormía nada y mi esposo fue el que terminó saliendo del cuarto porque se quedaba dormido en el trabajo. Al mes y muy agotada le dije a él que lo mejor era dormir con la pequeña; que así todos íbamos a descansar más y que no creía que eso era motivo para que se acabara el sexo. El estuvo de acuerdo sin chistar y solo dijo que mejor compráramos una cuna para pegarla a la cama familiar y fue así como mande a hacer una cuna colecho que ame con locura, pues permitió que mi esposo volviera al cuarto y todos descansáramos de maravillas.
Nuevamente puedo decirte querida mamá que me lees, duerme con tu hijo si así deseas, el colecho no acaba matrimonios, la falta de sueño y energía si que lo podrían mandar todo al traste.
👌🏽Tercer error: Usar chupo. Y este si fue el papá de los errores en mi maternidad, en primera instancia pude haber afectado la lactancia, aunque esto por suerte no pasó; recuerdo que puse este artículo en la boca de mi pequeña por desespero, ella lloraba muchísimo y no digo mentiras eso la calmaba, porque entre todas las cosas yo también tenía el estupido miedo de que me cogiera la teta de “chupo de entretención”. Entonces le puse esto que ella no necesitaba y no se lo quite antes de los 2 años como recomiendan por el tema de no afectar la mordida. Bueno en realidad se lo quite durante el día al año y pocos meses, pensando que esto bastaría para no afectar su boca y con la esperanza de que ella solita lo dejara. Lo cierto es que llegaron los 2 años y medio, nada que lo dejaba, al contrario se apego más porque se destetó parcialmente por mi embarazo, y ya en este punto tratamos de quitárselo para siempre pero su llanto y ansiedad eran tan horribles que volvíamos a dárselo.
Tuve a mi segundo hijo y pasaron 3 meses, ósea hace un mes, cuando empecé a notar que roncaba y su mordida estaba súper deformada, ya casi no podía cerrar la boca por lo salidos que estaba sus dos dientes frontales, por lo que sin dudarlo decidimos junto con mi esposo quitarlo, pero esta vez sin marcha atrás, con la firme convicción de que hacíamos lo correcto.
Debo decir que lo hicimos y esa primera semana fue de las más horribles de nuestras vidas; ella se despertaba llorando en las madrugadas pidiendo a gritos literalmente su chupo, parecía una persona adicta con síndrome de abstinencia y su papá y yo, ahí tratando de calmarla como a una bebé, con mecedor, teta, canciones, arrullos y tristes de saber que nada de esto habría ocurrido sino hubiésemos puesto el “bendito chupo”.
Hoy en día ha pasado un mes y unos días después de ese suceso y estamos felices pues dejó de roncar e impresionantemente sus dientes han vuelto a su posición, ya cierra la boca, aunque aún nos despierta aveces llorando y nos toca consolarla como a una recién nacida.
Hoy en día trato de alertar a los padres sobre lo qué pasa por el uso del chupo que más innecesario no podría ser.

One Comment

  • Adriana

    Felicidades por tu historia, porque te felicito porque eres mamá, haces tu mejor esfuerzo y sentirte culpable es también normal, todas cometemos errores y de esto se trata ensayo error, sabes q somos una generación bastante trastornada ajajaj. Afortunadamente estamos en el
    Camino correcto tratandon de enseñar y dar lo mejor para nuestros hijos.
    PD mi hijo se salvó del chupo porque nunca le gusto y hoy en día entiendo que su personalidad no le permitía aceptar ese caucho jejejej.
    Abrazos
    Adri

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