Cuentos

Cuento: La niña interior

Autor: Gilberto Barragán

En cierta ocasión María tuvo un corto diálogo con la hadita Alessia relacionado con la magia de los niños. La hadita le
recomendó cariñosamente que entrara en el mundo de su hija de tan solo tres años, aislando sus juicios mentales, y dejándose llevar por el corazón. Igualmente le sugirió que fuera meramente observadora permitiendo la manifestación de su intuición de madre.
Así lo hizo María, descubriendo realidades mágicas en el mundo de su pequeña hija.
Qué alegría la de observar y sentir la magia de ser niño. La magia de la vida que se manifiesta naturalmente del corazón al mundo exterior. Todo es vida, sus juguetes cobraban vida. La pequeña dialogaba con su pequeño dragón de caucho al que le dio vida.
Las emociones de los niños son puras, cristalinas, y sin necesidad de filtros. Son expresión en permanente presente. No existe el pasado ni el futuro que no conciben.
Participó y sintió la energía y fluidez de la niña donde su vivencia es solo emocional. No hay juicios, raciocinio y manejos mentales que no se han formado. Son insipientes
Así María descubrió en sí misma que el hecho de juzgar a los niños con el raciocinio y la lógica mental de adulto, es un gran error. Es ignorancia que puede conducir a lesionar emocionalmente el mundo mágico de los niños, con consecuencias negativas en su proceso de formación.
El lenguaje de los niños es la risa, el grito, llanto, juego, y aún las rabietas. Debía escuchar con el corazón para atender, comprender y participar con amor en el sentir de su pequeña.
Su hija se convirtió en su maestra. Le enseñó a ver la vida con los ojos de su niña interior. Eso es magia. Aprendió de ella a sentir con el corazón de su niña interior. Le enseñó a liberar a esa bella niña atrapada en un cuerpo de adulto, que solo veía normas, prohibiciones, juicios mentales y convencionalismos. Aspectos que negaban y cercenaban su felicidad, sensibilidad y magia. Y Peor aún, la de sentir la vida con la mayor naturalidad, sin prejuicios ni acomodadas creencias e imposiciones sociales.
María empezó a tener grandes y enriquecedores diálogos con su pequeña, siendo interlocutora su niña interior. Cuando hablaban se agachaba para estar a la altura de su hija.
Cada niño interior es un sol al que no debemos eclipsar con las trampas de la mente y el ego.

Luz, armonía y gratitud

Imagen tomada de Jennifer Fortes

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